Sexualidad y medios de comunicación PDF Imprimir Correo electrónico
Institucion - Temas de la Semana
En la actualidad los padres son conscientes de que estos causan un enorme impacto en el desarrollo sexual de los niños. Pero lamentablemente, las creencias y costumbres que recorren, sobre todo, la televisión con su gran poder persuasivo, no siempre son éticas.
Hay situaciones que los adultos pueden diferenciar como fantasía porque tienen capacidad de discernir entre la ficción y la realidad, pero que confunden a los niños de diez años o menos y plantan las semillas de poderosos sistemas de creencias que pueden perjudicar luego, sus relaciones adultas.
Desde las series de televisión, las telenovelas, los programas cómicos, las propagandas con sus avances sin respeto por horarios de protección al menor, se explota la sexualidad sin ningún reparo, es más, la muestra asociada a la burla, la grosería, la falta de respeto, la violencia.
Crystal de Freitas explica que en casi todos los hogares hay un aparato de TV y la pantalla ilumina los ojos y la mente de nuestros chicos y, tal vez, los induzca a tomar sus decisiones a diario. Si aceptamos que la TV enseña, podemos preguntamos ¿qué les está enseñando a mis hijos?
La TV puede ser una amiga notable y entretenida, de hecho, no todo en ella es malo. Hay buenos documentales y programas para la familia que suelen tocar temas delicados como el embarazo en los adolescentes, el Sida, las relaciones humanas en general. Pero es indudable, que en su mayoría, transmite mensajes que promueven la violencia, una sexualidad explícita carente de valores como el amor y el respeto por las personas. Así, enseña que la sexualidad es algo de lo que podemos burlarnos y tomar a la ligera y poquísimas veces se ven situaciones de compromiso responsable que permitan asociar a la sexualidad como una parte integral de la personalidad que comporta valores trascendentes.
Tal vez, lo que deberíamos hacer -cuando los niños ya son más grandes- es utilizar esos programas televisivos como motivos disparadores de diálogo que deje por sentado cuáles son las creencias familiares respecto al tema, qué es lo que desde la familia se rescata como positivo y qué cosas vulgarizan, o perjudican a las personas.
Sin duda, estos momentos son propicios para expresarles opiniones y conceptos sobre temas importantes como las drogas, el alcohol y el sexo, teniendo siempre en cuenta que las acciones de los progenitores, dirán mucho más que las palabras.
Es importante que los chicos puedan comprender que una censura bien intencionada por parte de sus padres no es una muestra de autoritarismo, sino que es una manera de protegerlos de lo que ellos consideran una influencia nociva. Explicarles que así como no se relacionan con cualquiera, no dejan entrar a su casa a cualquiera, la televisión también es una puerta abierta al mundo, y ellos deben decidir qué cosas dejan ingresar y cuáles no.
Pero antes de que ellos se formen este juicio crítico, deben ser contenidos y educados por sus padres que sí tienen la responsabilidad y el criterio adecuado de decidir qué es lo que les conviene y explicárselo a los niños, mediante un diálogo sereno y sincero que logre llegar a la comprensión y al sentimiento.
Una vez más, la responsabilidad educadora de los padres es fundamental, ya que deben saber certeramente lo que ven sus hijos, cuánto tiempo y cómo les repercute en su psiquis y en su corazón.
 

 

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