Enamoramiento y noviazgo PDF Imprimir Correo electrónico
Institucion - Temas de la Semana
Frases populares han sostenido posiciones encontradas como "con el tiempo llega el amor" para tranquilizar a quienes formaban una pareja sin estar enamorados, o bien, "el matrimonio es la tumba del amor" para angustiar a quienes estaban enamorados y temían pasar por esa etapa.
Sin dudas, el enamoramiento, "es una etapa dentro de la relación amorosa. Es quizás uno de los momentos más fuertes de idealización entre seres humanos. Cuando sobreviene el enamoramiento-idealización, la persona-objeto del mismo se convierte de la noche a la mañana, en alguien perfecto. Al enamorado no le sirve que le repitan sus sentimientos anteriores hacia esa persona, no los reconoce como propios, considera que no estaba en condiciones de entender nada, se burla de lo que decía y sostiene que ahora tiene razón.
El sentimiento de enamoramiento puede ser gradual, o adoptar la modalidad de una emoción muy fuerte conocida como "el flechazo". Este estado afectivo por ser precisamente una emoción, no dura mucho tiempo y muchos confunden el fin de los signos sensibles del flechazo (encantamiento, trastorno de la atención, etc.) con el fin del amor. Se busca entonces muchas veces, a otra persona que provoque nuevamente esos sentimientos o estados. En el fondo, afirma Cristian Conen - abogado, director del Instituto de Ciencias para el Matrimonio y la Familia, de la Universidad Austral-, más que amar a una persona se ama la sensación de estar flechado y se busca a alguien que despierte otra vez ese estado afectivo, cambiando así de pareja o cónyuge.
Si hablamos de la fase inicial del encuentro, especialmente en el estado afectivo del flechazo, puede decirse que el amor es ciego y posibilita ver al otro como un bien para uno mismo pero no lo distingue y conoce objetivamente. Por eso, a veces, llevado por este sentimiento de enamoramiento, el joven realiza actos propios de una fase posterior del sentimiento amoroso. Incluso, puede desear constituir una unión o relación de convivencia con gran riesgo de fracaso, por falta de conocimiento personal, real y de mutuo entendimiento. Por todo ello, se revitaliza el rol del noviazgo como otra fase natural del amor. Un proceso natural completo de maduración del amor entre varón y mujer tiene tres etapas naturales: la primera es la del encuentro, la segunda es la del noviazgo y la tercera, la unión y la comunidad. El noviazgo es entonces, una etapa fundamental para que, superando la idealización propia del enamoramiento, se pueda con inteligencia y voluntad, conocer mejor a la persona de la cual alguien se enamora. De allí la importancia del diálogo que permita conocer posturas, formas de vida, creencias y todo aquello que favorezca el entendimiento o no en temas fundamentales: hijos que se quieran tener, valores educativos, ejercicio de la vocación profesional, relación con las familias políticas, vida religiosa, y tantos otros temas.
Revalorizar esta etapa es una tarea que se impone en medio de una sociedad que favorece el facilismo, la inmediatez, la cultura light, que inculca el "todo está bien", "es normal", "se usa así". El noviazgo es una etapa que posibilita el compromiso de conocerse y no pensar que uno va a poder cambiar después a la persona amada según sus gustos y deseos. Apunta al desarrollo de la fidelidad, el respeto y la consideración. Cuando no se aprovecha esta oportunidad y se cree que todo mejorará y cambiará después, muchas veces, sobrevienen las desilusiones y fracasos; cuando se asumen compromisos sexuales propios de una etapa de mayor madurez y responsabilidad, pueden sobrevenir también las decepciones. Por todo ello, es responsabilidad de cada uno de los integrantes conocerse cabalmente, respetar los tiempos y las personalidades de cada uno para poder disfrutar de una de las etapas más atractivas de la vida: aquella que impulsa mirar el futuro gozosos de amor.
 

 

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