En busca de la Felicidad PDF Imprimir Correo electrónico

Como  podemos ver, la felicidad es posible en la tercera edad, en los trabajos solidarios, en las manos unidas por un proyecto común , en el sueño de una mujer embarazada, en la plenitud del paisaje, en la  familia, o bien, como veíamos en las ultimas imágenes, en los rostros de los niños, de los afectos más profundos.

 Abordar el tema de la felicidad pueda parecer tal vez,  un tanto utópico, algo lejano, o  un bien inalcanzable y abstracto , porque muchos son los problemas que aquejan a la humanidad: falta de trabajo, problemas de salud, incomprensión, abuso por parte de quienes ostentan el poder, negación de los derechos de las personas, dificultades ambientales ,etc. Todos estos males y otros tantos , afectan la mente y el corazón de los seres humanos, quitan muchas veces lucidez  y tranquilidad para la toma de decisiones y dificultan las relaciones.

Vivimos inmersos en un mundo  donde   prevalece  el bombardeo de información , el auge de las revistas del corazón, programas televisivos dedicados a urgar en  las intimidades de historias personales o mostrarnos también, la importancia de ser divertidos o desprejuiciados.. Nos enfrentamos al opinionismo de todos sobre todo, sin una  reflexión analítica , argumentada de los  hechos y sus motivaciones.

Pero más grave y mucho más profundo que todo eso , es la angustia   ,y la incertidumbre de estos tiempos posmodernos.

Tal vez   pueda  parecer un anhelo algo lejano querer alcanzar la felicidad ., un deseo desajustado para estos tiempo que corren.

A pesar de ello ,  y tal vez por ello,   todos buscamos la felicidad  ,porque  forma parte  de  la esencia espiritual del ser humano. Todos intentamos consciente o inconscientemente,  vivir mejor y concretar ese derecho a ser felices.

Vamos a intentar focalizar el trabajo , en los esfuerzos internos por alcanzar la felicidad, en aquellas pequeñas o grandes cosas que podemos hacer , sentir, pensar,  para  estar mejores. Hay situaciones externas que no está en nuestras manos poder resolver,  pero sí está a nuestro alcance  la entrega cotidiana, la reflexión diaria y tantas otras actitudes que nos comprometen como seres en evolución con conocimiento espiritual.

Para ello comencemos  recordando que esta búsqueda interna y personal de la felicidad es tan antigua como el hombre mismo, más o menos consciente , con diferentes fines y métodos , pero radica en la esencia misma del espíritu. Lo importante es reconocer que   no     depende de otros   ni de  factores externos       

( aunque estos colaboren  y allanen el camino) sino de cada uno.

Posiblemente todo comenzó cuando las civilizaciones antiguas comenzaron a creer y aceptar que su éxito, su bienestar personal y su felicidad individual dependían del rey, del emperador, del conquistador o del monarca de turno, y que si a él le rendían pleitesía y le pagaban tributos, él, a su vez, debía asumir la responsabilidad de responder a las necesidades de sus súbditos.

No obstante, aún después de recobradas muchas de las libertades perdidas y los derechos básicos del ser humano, como el derecho a la libertad, muchas personas continuaron permitiendo que dicha responsabilidad reposara fuera de ellos, con la esperanza de que algún día, alguien, en algún lugar y de alguna manera, propiciara las circunstancias que les permitiera ser felices y alcanzar el éxito. Vemos de qué manera , se proyecta y se delega lo que debería ser fruto del trabajo personal  e íntimo. Cuando la vida no nos sonríe , cuando la felicidad parece lejana, muchas veces apelamos a un arsenal de justificaciones

Tan profundamente enterrado en nuestro subconsciente se encuentra esta actitud, que la mayoría de las personas poseen  excusas, mitos, suposiciones, y disculpas para justificar cualquier tropiezo. Curiosamente, lo único que todas estas disculpas tiene en común es que sitúan la culpabilidad fuera de sí mismos. Para algunas  personas , su fracaso es el resultado de la discriminación, del sistema, de la falta de amor por parte de su familia, de apoyo por parte de los amigos, de la envidia de los demás, o simplemente de la falta de oportunidades. Los menos atrevidos culpan al destino, mientras los más sofisticados culpan a la situación económica,  a la crisis, al sistema político o a las tendencias globales. Muchos hasta culpan a Dios por sus desventuras.

El cien por ciento de la responsabilidad por nuestro felicidad radica en nosotros mismos. Debemos mirar hacia dentro y no hacia fuera, en la búsqueda de la responsabilidad, y de las respuestas a los problemas o circunstancias que podamos estar enfrentando. En esta era de información intensificada, el poder no está en poseer el conocimiento, sino en  qué hacemos con ese conocimiento , aceptando total responsabilidad por nuestra felicidad y por la realización de nuestros sueños.

Una clásica frase del pensador francés Jean Paul Sartre (1905-1980) dice: Lo importante no es lo que han hecho de mí . sino lo que hago yo mismo , con lo que han hecho de mí

 Un profundo espíritu existencialista impregna estas palabras. Hablan de la responsabilidad y, también, de la libertad. Desde esta óptica la responsabilidad empieza por uno mismo, por hacerse cargo de la propia vida, y la libertad es hija de ella. En la medida en que respondemos por nuestras elecciones y nuestras acciones, en cuanto no culpamos a otros por las consecuencias de nuestras conductas ni esperamos que sean ellos los que se hagan cargo de nuestras vidas, nos confirmamos como seres libres.

Bien decía el poeta mexicano Amado Nervo, "porque veo, al final de mi rudo camino, que yo fui el arquitecto de mi propio destino". Ahora bien, una vez aceptado el hecho de que la responsabilidad por nuestra felicidad es totalmente nuestra, el primer paso es determinar en qué consiste, para cada uno de nosotros.

Cada uno la busca a su manera y aquí pueden escribirse un sinnúmero de sustantivos:

riqueza, poder, religión, trabajo, honores, sexo, espiritualidad, lujo, etc., etc.

Existen tantos ítems como personas. Lo importante es distinguir conceptos asociados al de felicidad que si bien se  relacionan no deben confundirse:

ÉXITO: cuántas veces se confunde felicidad con éxito. Este concepto se emparenta con lo material, el éxito profesional, en el trabajo, en las empresas o metas materiales y /o intelecuales que se determinen.

BIENESTAR: es aquello que promueve una vida más confortable , tranquila: y segura .Se puede pensar  en conceptos relacionados con  una  vida saludable ,  oportunidades de educación , seguridad. Asimismo produce bienestar en las personas y en la sociedad en general   , una casa digna, el uso de la tecnología . la informática, etc

PLACER: entendido como aquello que nos regocija, pueden ser  pequeñas cosas como leer, el gusto por una buena comida, caminar, la música, o bien viajar , por  sólo citar algunos ejemplos.

Estos conceptos de éxito, bienestar y placer complementan la noción de felicidad pero de ninguna manera implican felicidad. No determinan una ecuación directa. De hecho muchas personas carecen de alguno de estos aspectos y son felices.

Hay un refrán anónimo que dice: Éxito es tener lo que deseas y felicidad, desear lo que tienes.

No hay felicidad basada en la ignorancia, hay que ser lúcido para ser fuerte, fuerte para ser útil, y útil para ser feliz (anónimo)

Expresa Sergio Sinay ( escritor y periodista nacido en Buenos Aires,  reconocido especialista y consultor en vínculos humanos.)

 “Hay quienes  buscan la felicidad en bienes materiales (el último auto, la flamante computadora, el gigantesco plasma, el celular , el reproductor de música tan pequeño como una lenteja, etcétera) Otros piensan encontrarla en distintos escenarios : idílicas playas caribeñas, sagradas montañas orientales, etc. Para algunos, está en modificar el propio cuerpo todas las veces que sea necesario . Están quienes confían en hallarla en un encuentro mágico con otra persona. O los que esperan que un gurú los lleve hasta ella.

En estos casos la felicidad se ve como un fin en sí. Y como algo que está afuera . Pero la felicidad es una consecuencia: se trata del resultado de una manera de comportarse, de trabajar, de honrar a los otros, de cultivar los vínculos, de actuar los valores en los que creemos, de ser consecuentes con nuestras voces interiores. El placer puede ser un fin en sí mismo, y también se agota en sí mismo. Pero, aunque se los confunda,     

 

 placer y felicidad no son sinónimos. El placer es superficial y efímero, la felicidad es profunda y trascendente. El placer es una sensación, se registra con los sentidos; la felicidad es un sentimiento, se percibe en el alma. Es obvio, entonces, que la respuesta no la tienen los científicos con sus mediciones, los economistas con sus cálculos, los gurúes con sus paraísos prometidos.

En un antiguo cuento oriental, una mujer buscaba afanosamente en plena calle una aguja que había perdido en el interior de su casa. Cuando le preguntaron la razón de su conducta, respondió: “La busco aquí porque en mi casa no hay luz”. Así, solemos buscar la felicidad en donde hay brillos , promesas, y luces y no en donde realmente  está. En donde parece más fácil y no en donde exige trabajo, compromiso y concentración. Hallarla o no depende de una actitud y de las acciones consecuentes.

  

 Manuel Díaz Caro

Presidente de la Sociedad Colombiana de Urología

(1999-2001)  comenta que escuchó en una conferencia que para ser feliz existían cinco requisitos: tener salud, tener trabajo, sentirse útil, tener una normal autoestima y tener capacidad de dar amor. En medio de la charla levantó la mano una señora y comentó que ella trabajaba con niños que sufrían cáncer y que ellos, obviamente ,ni tenían salud, ni se sentían útiles ,etc. y sin embargo garantizaba que mucho de ellos eran felices! El conferencista, muy honestamente, dijo que tenía razón y que su charla debería advertir que era para adultos.¡Interesante! Es, entonces, distinta la felicidad según la edad…? Es la felicidad dependiente del grado de complejidad cerebral, cultural  ,religiosa, etc.?

Realmente que sus parámetros, son mucho más complejos .En  este concepto tan complejo intervienen  otros elementos que como espíritas podemos vislumbrar .Se mezclan  las propias elecciones y decisiones de vida, la ruta que se trace en la vida para transitar, los  seres con lo que uno se rodee, los pensamientos y sentimientos que se alienten, la voluntad que  se despliegue y a veces,  las situaciones kármicas  que el ser  desconoce y que no siempre puede evitar.,  así como  también ,  la propia planificación de la existencia  ,  trazada en función de lo que el espíritu necesite experimentar para su progreso.

 

Tal vez podamos hacer mención también ,  a la necesidad de tener un claro proyecto de vida  como otro modo de transitar hacia la felicidad y la coherencia de vida.

Desfilan  en esta sociedad actual escenas  donde  vemos personas desorientadas, que no saben adónde van, qué esperan de la vida, sin objetivos claros. Vidas ajetreadas,  sin metas demasiado elevadas, impulsados y masificados muchas veces,  por el poder avasallador de los medios  que erigen como postulados , el culto al yo, la frivolidad  y la falta de compromiso.

Por ello es importante   proponerse un  proyecto de vida  que contemple la amplia gama  de aspectos que troquelan la personalidad humana. Esto nos permitirá no  andar por la vida a la deriva, dependiendo  solamente  de  los estímulos exteriores , sino  actuar con más inteligencia y prevención. Es decir: saber lo que uno quiere hacer con su vida y  arbitrar los medios y herramientas necesarias para  poder logarlo, teniendo siempre presente   que las metas deben ser accesibles,   concretas y a corto plazo. De esta manera se podrá evaluar mejor lo realizado,  hacer los ajustes necesarios y estimularnos con los pequeños logros alcanzados. Porque de eso se trata la vida: de unir aciertos y desaciertos, errores y  éxitos  e ir enriqueciendo así, la infinita cadena de aprendizajes que suponen cada existencia.

   

Al respecto E.Rojas (médico psiquiatra y escritor español) expresa:

 

.”La mejor filosofía de vida es aquella que es capaz de comprometerse en bien de los demás, en forma de colaboración, servicio, ayuda y compañerismo .Quien está huérfano de humanidad, a la larga no puede sobrevivir.”

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Seguramente estos conceptos de felicidad, proyecto de vida y  esfuerzo personal vayan de la mano y nos inviten a repensar la trascendencia de nuestras acciones, de nuestros pensamientos ,de nuestras decisiones y a no opinar con liviandad  sobre la felicidad como un mero bienestar pasajero o un éxito personal.

Cuando  en una entrevista se le interrogó al Nobel de Literatura de 1982 ,  Gabriel García Márquez ,sobre lo que entendía por felicidad , con increíble  simplismo  dijo:.

:El secreto de la felicidad es hacer sólo aquello con lo que uno disfruta”.

Me permito disentir con esta opinión del escritor , seguramente expresada con demasiada liviandad, porque entendemos que la felicidad trasciende el hacer solo aquello que me gusta

  

. Un pensamiento anónimo expresa al respecto:”Haz lo que debas hacer según tu conciencia , no será diversión, pero será grandeza y la grandeza es felicidad”

La vida se compone de nuevos aprendizajes, de nuevas situaciones, nos ponen constantemente en contacto con nuevas realidades y seres que nos despiertan y nos invitan a aprender cosas nuevas, Empezamos muchas veces haciendo las cosas por obligación, por repetición , por compromiso y  lentamente vamos aprendiendo a hacerlas por gusto, por convicción y por cariño. Esto es lo que dará tranquilidad y paz de conciencia.

  

Según el escritor ruso León Tolstoi: El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere , sino en querer siempre lo que se hace

Porque la felicidad implica estar en paz consigo mismo  y, vivir y ser consecuentemente con lo que se piensa, se cree y se predica. Por lo tanto sabemos que la felicidad no puede estar  fincada en las cosas materiales.

 Platón sostenía que había dos mundos,  el visible y el de las ideas, donde se encuentra el conocimiento que es base de la felicidad.  Epicuro sostenía que sólo a través del dominio de si mismo se puede alcanzar la tranquilidad que constituye la verdadera felicidad.

  

Coincidiendo con estos pensadores , el espiritismo postula como base fundamental el conocimiento de sí mismo., tarea intransferible que depende de la voluntad, y el compromiso de cada uno por el progreso.

Como bien lo expresaba MARIE CURIE(1867-1934) , científica francesa de origen polaco: 

Usted no puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno de nosotros debe trabajar para su propia mejora.

 Esto nos recuerda un relato titulado EL VIOLINISTA

Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Un hombre, sucio y maloliente tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.

El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento y a la forma  displicente y aburrida con que tocaba. Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.

La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo. Le pidió el violín, y el mendigo musical se lo prestó con cierto resquemor.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y después, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo. Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando asombrada el extraño concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes . Mientras tanto el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría. El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: ” ¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!”. Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

La vida nos da a todos un violín, que son nuestros conocimientos, habilidades y aptitudes. Y tenemos libertad para tocar ese violín como nos plazca. Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente nuestras aptitudes si hemos de dar un buen concierto. Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía

 

.Debemos aprovechar al máximo cada uno de nosotros, nuestro violín personal, usado como herramienta  para conocernos, sin engaños, con la humildad que da mirarse en el espejo y reconocer la personalidad espiritual que realmente somos y que hemos ido troquelando existencia tras existencia.

Cada existencia  es una invitación constante al aprendizaje ya sea por propia decisión, a través de circunstancias de dolor, de la observación, de la experimentación. Sea como fuere el camino o el método , el progreso se cumple inexorablemente , nada se detiene y todo avanza lentamente a ritmo de la evolución.. Este tansitar hacia una evolución más consciente que otorgue más libertad al espíritu es también un nuevo camino para encontrar la felicidad espiritual..

Felicidad que se va tejiendo con paciencia , no como un resultado sino más bien como una búsqueda permanente, no preguntándome constantemente Por qué a mí?, por qué me pasa esto? Qué hice yo para merecer esto?

 ¿Qué me espera? ¿Qué será de mi vida? ¿Cómo es posible? Preguntas de este tipo abundan en  nuestra vida. Las pronunciamos, las escuchamos en boca de otros. Se trata de preguntas que hacemos a la vida, como pidiéndole explicaciones y cuentas, y acaso también garantías sobre lo que vendrá o reparaciones por lo que fue. Estas preguntas invierten los términos de nuestra relación con la vida. Como lo señalaba Víktor Frankl, (Frankl sobrevivió a Auschwitz, creo la logoterapia, vivió una vida plena de sentido fue, un “abogado de la espiritualidad humana”). no tenemos ninguna pregunta que hacerle a la vida. Es ella la que nos plantea interrogantes y lo hace continuamente. No a través de palabras ni de códigos secretos. La vida nos plantea sus preguntas a través de situaciones, las situaciones que vivimos. ¿Cómo responderle? No a través de palabras, sino mediante acciones. Cada situación existencial exige de nosotros una decisión. Enhebradas como cuentas de un collar esas acciones nos mostrarán la vida que hemos elegido, las providencias que hemos tomado. Y veremos que no hemos sido objetos del destino sino sujetos de nuestra existencia. Protagonistas  o no de una vida coherente. De eso somos siempre responsables, aunque a veces pretendamos echar culpas a otros, desligarnos buscando errores ajenos. Vivir es responder, no preguntar por qué, sino en todo caso, para qué: para qué me sirve esto? Que me deja? Que puedo aprender? De esta manera nuestra mirada se proyecta hacia delante, buscando adquirir nuevos aprendizajes, aprendiendo con humildad las enseñanzas de cada situación.

  

Un pensamiento anónimo  expresa; La vivencia enseña más que la palabra, las palabras forman conceptos, las vivencias forman experiencia, los conceptos trazan el mapa, la experiencia implica el viaje.

 

. Este viaje hacia la búsqueda de la felicidad es posible cuando el ser se programa, proyecta y supera las dificultades con esfuerzo sostenido en el tiempo,  y llevando a cabo acciones impregnadas de los valores esenciales para la vida y el progreso ,como la paz, la justicia, la solidaridad, el amor......

A menudo se es incapaz de solucionar los problemas cuando se los enfrenta de manera solitaria , pero unidos a otros: padres, hermanos, vecinos, compañeros de trabajo, de ideales, el camino se torna más fácil y los logros muchas veces, son posibles de alcanzar.

Escuchar al otro, apoyar las buenas ideas y sentimientos, brindar afecto y comprensión son acciones que alivian al que sufre y que seguramente lo hacen sentir un poco más feliz, por el sólo hecho de sentirse querido y acompañado.

El salir de las propias aflicciones, para encontrarse con las de las otras personas , y ayudarse  ya sea intelectual, material o moralmente , evidencia una verdadera valoración de la vida y de los seres que provoca tranquilidad y bienestar, y se traduce en felicidad por asumir una conducta responsable acorde al bien que se comprende

No hay recetas para encontrar la felicidad, sólo se proponen algunos caminos para su búsqueda, una búsqueda que siempre debe tender hacia el interior. Tal vez este relato nos ilustre al respecto:

 

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses del Olimpo y decidieron crear un hombre y una mujer. Enseguida planearon cómo serían y decidieron hacerlos a su imagen y semejanza.

Cuando comenzaron con la creación   uno de ellos dijo:

Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen van a tener un cuerpo igual al nuestro, una fuerza y una inteligencia iguales a las nuestras. Yo creo que debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaríamos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo. Pero, qué les quitamos?

Después de mucho pensar, uno de ellos dijo.

Ahh, ya sé , vamos a quitarles la felicidad, pero el problema  va a ser dónde esconderla para que no la encuentren .

Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo, dijo uno.

No .Recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien subirá y la encontrará.

Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar y otro le contestó:

No, recuerda que le dimos inteligencia, alguna vez alguien construirá algo con lo cual bajar a las profundidades y entonces la encontrará.

El último de ellos, que había permanecido  en silencio escuchando atentamente las propuestas de los demás dioses, dijo:

Creo saber dónde  guardarla. Aunque tengan inteligencia y poder, realmente les costará trabajo encontrarla.

Todos asombrados lo miraron y preguntaron al unísono:

¿Dónde?

La esconderemos dentro de cada uno de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola afuera que no la encontrarán. Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así. Hombres y mujeres se pasan la vida buscando la felicidad afuera, sin saber que cada uno ya la trae consigo. Sólo hace falta sacarla de su encierro.”.

   

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Como vemos,  la literatura, a través de su diversidad de relatos,  se hace eco de esta temática y nos  ratifica que  la felicidad   que anida en cada uno de nosotros, es íntima y silenciosa.

  En este sentido,  es importante conocer  que este tema   también desvela a científicos, pensadores, sociólogos y en muchas disciplinas se ha convertido en temática de estudio.

 

En un artículo publicado en el diario LA NACIÓN el domingo 4 de mayo de este año titulado: LA INDUSTRIA DE LA FELICIDAD , se expresa:

 

Vivir en una buena sociedad y en un hábitat amigable, convivir en democracia, no dejar pasar las oportunidades, estar en pareja, tener trabajo, confiar en los demás, ser creativo, gozar de buena salud, sentir el reconocimiento de los otros, y hasta comer chocolates, son algunos de los factores que nos harían más felices, según varios de los últimos estudios que se han hecho en el mundo sobre el tema. En 2008, la felicidad es medida por especialistas como si fuera una ciencia empírica. Sociólogos y psicólogos la han puesto en sus agendas de investigación, y hay quienes la quieren traducir en cifras sin discusión, como el economista y parlamentario inglés Richard Layard, que propone en su libro  (2005) que el parámetro de la felicidad de un país reemplace al del crecimiento para medir su progreso.

En su libro La geografía de la felicidad , el periodista norteamericano Eric Weiner plantea un “mapa turístico-sociológico” de los países más felices y de los más tristes del globo. Diseñó su viaje exploratorio, que incluyó las naciones más representativas de los dos extremos de la escala. El estudio le permitió ver que los nórdicos, sobre todo los daneses, los islandeses y los finlandeses, son los pueblos más felices de la Tierra en 2008. Y que los africanos habitantes de Tanzania y Zimbabwe se encuentran en el otro extremo.

Weiner, que lleva muchos años de carrera periodística como corresponsal de guerra en unos 30 países del globo, decidió escribir su libro una tarde en que, reflexionando, se dio cuenta de que llevaba casi media vida trabajando en los lugares más desolados e inhóspitos del planeta. En medio de bombas, trincheras y edificios semidestruidos, se preguntó: “¿Por qué no conocer también los sitios más felices?”. Fue el punto de partida de su aventura.

Acerca de cuál es la razón que hace que quienes más gozan de la existencia en este mundo sean los escandinavos ,los expertos  no dudan: “Son países ricos, democráticos, bien gobernados y que respetan los derechos de sus mujeres. Sus sociedades ofrecen un amplio abanico de posibilidades y dejan mucho espacio para que el ciudadano común se desarrolle y respire”. Porque la libertad, sostiene, es otra condición para ser feliz.

Cuando se les pregunta a los argentinos qué significa la felicidad, una considerable mayoría contesta que los seres humanos alcanzamos ese supremo bien del espíritu cuando logramos establecer relaciones positivas y satisfactorias con las otras personas con las cuales convivimos, especialmente en el seno del matrimonio, en el ámbito de la familia o en el campo de la amistad. Y cuando se les pregunta a los argentinos si en su experiencia de vida concreta son felices o no, responden por lo general (un 74%) en forma positiva. Aseguran que sí, que en lo personal se sienten felices.

Eso no impide que se sientan profundamente disconformes, en muchos casos, con la realidad social que prevalece en el país o en el mundo. El hecho de que se declaren individualmente felices no impide tampoco que se manifiesten extremadamente críticos respecto de los usos y costumbres imperantes en el medio o en la época en que les tocó vivir. Parecería que la felicidad de cada persona, en nuestro país, se fundamenta mucho más en la marcha de sus experiencias de carácter personal que en el giro de las cuestiones de orden público o de proyección social.

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Los especialistas afirman que según la edad a la que hemos llegado, las circunstancias a las cuales nos enfrentamos en cada caso, las peripecias que nos toca vivir en una u otra ocasión, se va modificando nuestra idea de la felicidad y la manera como la caracterizamos. Aunque siempre -o casi siempre- priorizamos el amor,  los afectos, existen situaciones que llevan a sustituir unos objetivos por otros y a modificar nuestras concepciones . Por ejemplo, el padecimiento de una enfermedad grave lleva, en ciertos casos, a concentrar la felicidad en la recuperación de la salud más que en otros objetivos .

 

Para tener acceso a algunos porcentajes sobre realidades más cercanas aún , les pregunté a  51   adolescentes que son alumnos míos  de  nivel secundario( cuyas edades oscilan entre 16 y 17 años) si se consideraban felices, qué entendían por felicidad y si creían que  era lo mismo que éxito, bienestar y alegría .El 73 % de los adolescentes manifestó que se sentían bastantes felices y  asociaron  la felicidad a  la familia, los amigos y los afectos en general; un 2 % solamente  la asoció a cosas materiales  y otro 2% expresó que los objetos materiales causan alegría pero no felicidad.

.Me sorprendió gratamente que aunque sea  poco, un   8 %, pudo descubrir que la felicidad también se encuentra en la paz con uno mismo y con los demás. Y en cuanto a la diferencia entre los conceptos que les dí( éxito, bienestar, etc) un 90% fue incapaz de encontrar alguna diferencia o de establecer alguna distinción entre los  mismos.

Deseo simplemente transcribir una respuesta de un  alumno de 5to año  que sintetiza aspectos valiosos:

Felicidad es sentir la pasión en cada momento, el placer de compartir  y de cuidar lo que es nuestro. Es el sentimiento que se construye día a día, donde se augura la meta que junto a otros , se puede alcanzar.

Reír, llorar, cantar, o hasta el simple hecho de abrazar nos hace feliz, porque para ello no importa el por qué sino el cuándo, el cómo y con quién..Y también ser feliz es poder sentir el corazón de otro, que se acelera con  nuestra presencia,  porque la felicidad depende del amor.

En una época perturbada por tantos cambios como la que estamos atravesando, es reconfortante saber que una apreciable mayoría de nuestros conciudadanos se sienten felices y que es valiosa la forma en que definen el bienestar que han logrado, sustentado en la calidad de las relaciones humanas que cultivan diariamente.

Como expresó Carolina Dell Oro, de la Universidad  de Santiago de Chile, durante el acto de presentación del Estudio, las personas continúan necesitando de los seres humanos que forman parte de su mundo y de su vida. Es que la felicidad, por encima de todo, "se construye en el encuentro con el otro".

 

 Nuestro pensamiento espírita reafirma estos conceptos: la felicidad está en el encuentro con el otro, en el compartir, en el proyectarse y en el sentirse integrante de un todo que funciona bien si cada parte; cada una de las personas que integran las familias, la sociedad, contribuye con lo mejor de sí.

Leo Buscaglia (1924-1998) fue un autor prolífico y exitoso. Doctor en psicología, creó en la Universidad de California una célebre cátedra sobre el amor. Y dejó (entre otros catorce) un pequeño y memorable libro: El otoño de Freddy la hoja. Este texto , que utilizamos las maestras  de la Escuela de enseñanza espírita , ilustra muy bien lo que deseo expresar.

En otoño, ya seca y a punto de desprenderse de la rama, una hoja se angustia por la inevitable cercanía de su muerte. Pero al momento de caer sobre la tierra puede ver el árbol al que perteneció, comprende que contribuyó a que éste fuera lo que es, que ella no es sólo hoja, sino árbol; percibe que, mojada por la lluvia, se convertirá en abono y volverá a nutrir a la planta, a ser parte de ella, a integrar proyectos de nuevas hojas que nacerán en la primavera. Freddy, así se llama la hoja, entiende que no es un todo en sí misma, sino que es parte de algo mayor, que la incluye, y en lo cual trasciende.

La historia remite a conceptos interesantes  del doctor Norberto Levy cuando habla del ego inmaduro y del ego sabio. En su etapa inmadura, explica, el ego no discrimina entre él y los demás, entre él y el entorno; se vive como un todo. Al madurar, se reconoce como parte de un conjunto.  Como Freddy, la hoja, sabe que no muere, que es necesario al conjunto y que necesita de éste.

Acaso podamos pensar que vivimos en una sociedad donde  aún hay muchos  egos inmaduros, las hojas que se ven a sí mismas como hojas y no como árbol. Viven preocupadas por su propia y efímera existencia, las angustia su irrevocable final, intentan tenerlo todo cuanto antes porque la vida es corta y al final no importa, pierden de vista el conjunto, las invade el egoísmo.

Quizás, ésta es una asignatura pendiente de la sociedad en su conjunto: desarrollar la conciencia de parte, la que nos permite sabernos integrantes de un todo que nos da sentido y que, a su vez, adquiere sentido al incluirnos.

 

Creo que la felicidad implica esta búsqueda hacia  la trascendencia, hacia el dar, a ser parte de proyectos, de esfuerzos compartidos y manos  apretadas. El concepto de solidaridad se cuela en estos fragmentos porque entiendo que sólo en el darse el ser se proyecta, su ego se desplaza  y entonces descubre otras miradas, otras realidades sociales y personales , diferentes.

 

Mucho se ha escrito sobre esta temática, conceptos valiosos e ilustrativos que ayudan a abrir la mente y enfocar la mirada desde otra perspectiva,  pero, de cada uno depende descubrir en lo íntimo de su ser , esa fuerza interna que surge por la realización de pequeñas o grandes acciones, que forja permanentemente ideales de mejora, robustece la voluntad y otorga felicidad por vencer las luchas y cumplir con el deber que ennoblece al espíritu y promueve su crecimiento. Es importante adoptar una actitud positiva , descubrir un punto de trascendencia y equilibrio que promociona y provoca alegría de vivir., no entendido como   sonora   carcajada , sino el sentimiento íntimo de alegría renovada  en cada dia.

   

Tal vez comprendamos que “(...) ser felices está más relacionado con sentirnos satisfechos con la vida que llevamos que en desear otra vida para nosotros.

  

Quizás, podamos  reconocer  que la  felicidad del alma está dada en la paz de la conciencia que sabe  que transita el camino correcto,  en la serenidad de los pensamientos, en la  satisfacción  por las cosas sencillas de la vida y   en el sentimiento íntimo de gratitud .  Y tener el agradecimiento a la vuelta de la esquina para ofrecérselo a aquéllos que de una manera u otra nos han ayudado en la travesía, porque

 

              el  agradecimiento es la memoria del corazón.

 

Gratitud a Dios por todo lo que se tiene  en afectos,  en conocimiento, en posibilidades de crecimiento espiritual. El ser  agradecido ante la vida, a pesar de todo lo que ésta presente,  se fortifica espiritualmente y transmite en su entorno este sentimiento tan noble   que lo dignifica.

  

En esto se esconde el secreto de la existencia, y hace que cada vida , sea una magnífica posibilidad para aprender que sólo  en el dar,   y en el proyectarse en el bien, el hombre se transforma y crece  por efecto del amor.

Aprovechar entonces, la  maravilla de la vida con todo lo que ella implica, es tal vez el mayor desafío, porque requiere de una nueva mirada sobre las personas, las cosas y los hechos.

  .Tal vez de esta manera se pueda diferenciar  lo que significa simplemente vivir la vida , de honrarla , dignificarla y por qué no?: elogiar la vida .

Para   que  cada día , se convierta  en el inicio  de muchos  otros que nos acercan  , que nos reúnen ,  para que junto a los afectos, podamos construir la esperanza que representa   cada existencia.

Para  ello, proponemos  un canto, un elogio a la vida:

  

 Que hermoso es estar vivos,

intensamente vivos y disfrutarlo todo,

gozando la palmada del sol cada mañana

y su abrazo fraterno y compañero(...)

Disfrutar de los besos, de la música,

de poder abrazar un amigo,

de gritar un te quiero,

de un libro viejo y un café caliente

en las noches de invierno,

y de esa fuerza inmensa

de que está  hecha el alma,

que nos ayuda a derrotar

por siempre el sufrimiento.

Hay que gozarlo todo,

no importa cuantos años habiten

nuestros huesos.

Si son pocos, gocemos

de la limpia tersura

que adorna nuestro cuerpo,

descubramos el mundo a cada paso

y saquemos de adentro la alegría,

para estrenarla a diario

como un vestido nuevo.

   

Hay que vivir la vida a cada instante

con un gozo infinito, con agradecimiento,

y cual si fuera una cometa enamorada

de algún pedazo azul de firmamento,

soltarle su cordel para que vuele

desposada por siempre con el viento.

 

Hay que seguir gozando de la vida

aunque ese escultor llamado tiempo,

haya tallado en nuestro rostro arrugas

o haya encorvado un poco nuestro cuerpo.

Hora es de cosechar amaneceres,

de disfrutar silencios,

de asombrarnos de nuevo con el mundo,

de mirarnos por dentro

y sabernos  colmados de alegría,

sin miedo a soledades ni a recuerdos,

 

hasta encontrar a Dios

para contarle,

con palabras redondas de contento,

que fue maravilloso haber vivido

con honradez, pasión y sentimiento

 

Beatriz Rivera “ELOGIO DE LA VIDA”

                                                             NORA ROMERO

     
 

 

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